Extraño ver la lluvia desde arriba,
desde su prólogo,
desde el inicio de su llanto.
Extraño huir de la rutina,
el salto incómodo al vacío
dándolo todo —o tal vez no tanto—.
Cómo se te va perdiendo la voz,
cómo le bajamos el volumen al canto.
Olía a ausencia,
a mentira con sabor amargo,
a horas regaladas frente a un espejo, cómico.
Soledad envuelta en una manta
que parece libertad, pero es resignación.
Miedo a empezar de cero,
recogiendo pedazos rotos en la habitación,
para encontrar solo tristeza
y un vacío en el corazón.
Extraño el sonido ausente de los motores
y la turbulencia que arrullaba el alma.
La oscuridad del pasillo
que llevaba al mismo sitio con calma.
Extraño el sol saludando hacia la ventana,
las madrugadas perdidas
que hacían más largas las semanas,
cómo se va agotando el tiempo entre las manos...
Cómo se te va perdiendo la voz,
cómo le bajamos el volumen al canto.
Tormentas que despiertan la noche,
diluvios que inundan la cama.
En la ausencia de fe
nadie domina el alma.
Y la sombra que deambula entre tanto espacio,
esperando ser absuelta por una caricia,
por un recuerdo,
mientras el tiempo te demuestra
que nunca fuiste un santo.
Cómo se te va perdiendo la voz,
cómo le bajamos el volumen al canto
domingo, 26 de julio de 2026
Perdiendo la Voz
martes, 21 de julio de 2026
Me mordí la voz
A donde va el dolor de las piedras y el silencio eterno de su llanto, el sabor que el carmín me dejó en los labios,
y tus caricias que me gustaron tanto
a donde va el sueño del vampiro,
y las pesadillas que molestan a los niños, esa mirada eterna que desarma
y que tiemblan las rodillas con su aura
A donde va el tiempo olvidado y el rocío del mar disperso por todos lados, el olor a jazmín y flores que emana tu manto y las lágrimas del adiós que dolieron tanto.
Me mordí la voz al ver tu silueta en mi retina, escuché mi llanto imposible de borrar y al doblar la esquina nunca más nos volvimos a encontrar.
A donde va el grito desgarrador del silencio y la inocencia de la mentira, a donde va el viento y la esperanza perdida, a donde fuiste a parar después de tantos años, a donde me quedé atado de manos.
Me mordí la voz al ver tu silueta en mi retina, escuché mi llanto imposible de borrar y al doblar la esquina nunca más nos volvimos a encontrar.
lunes, 20 de julio de 2026
Carta Nro 3
Hola, de tanto navegar en internet después de 20 años te encontré
entre redes sociales, Facebook y Hotmail,
pasaron de moda las cartas, ahora todo por email.
Sigo en la calle Amores, trabajo en el mismo lugar,
me opere la espalda, ya no tengo amigos, todo sigue igual.
Soy el mismo flaco de siempre, un poco iluso y fatalista,
un poco seco y masoquista
entre un sueño escondido y el último cigarro que encendí,
anidando el deseo que perdí hoy vuelvo a pensar en ti.
Aún te amo Y no volví al brujo aquel
te acuerdas de mi? aunque nose porque, paso mucho tiempo, paso mucha vida, eres parte del pasado como mi alegría.
Navegando después de un click encontré tu foto de perfil,
pareces de mentira aunque luzcas muy feliz,
sentado en la esquina del mismo bar,
nose si fue un sueño o el amor que volvió a fermentar
después de tantos años, después de tanto error, no tuve la osadía y me mordí la voz
cruzaste como una sombra vespertina
y aunque no pretendo que hagas nada
escondi el gesto y en el fondo de una copa ahogue la valentia
Aún te amo Y no volví al brujo aquel
te acuerdas de mi? aunque nose porque, paso mucho tiempo, paso mucha vida, eres parte del pasado como mi alegría.