Sentado en el sillón, sin darse cuenta que el televisor estaba encendido y la habitación en penumbra, solo una luz tenue proveniente de una lámpara lejana que hacia el intento de alumbrar un espacio más grande de lo que sus fuerzas le permitían, allí sentado sin saber cuánto tiempo ha estado en esa misma posición contemplando la nada, a la derecha la ventana mostraba una noche fría, blanca, llena de nieve, estrellada, especialmente iluminada, hipnotizada , increíblemente imaginada. Él sentado en el mismo lugar de siempre sin saber que es lo que pasaba, sin saber que eran esas ganas de salir al aire libre a sentir el viento en la cara y tocar la nieve blanca, no pensaba en nada, cuando de repente, como un reflejo, se dio cuenta que no estaba solo, a su lado sentada estaba una chica hermosa, ojos claros, cabello castaño ondulado, cara de ángel esculpida por los mismos dioses, pero el no sabía quién era, intentaba recordar mientras a lo lejos se escuchaba un villancico mal sonado producto de uno de esos juegos de luces baratos que uno compra en cualquier mercado, pero nada, no sabe cuántos segundos o minutos estuvo en esa situación, cuando de repente la hermosa mujer le dijo:” tienes ganas de salir?, estás hipnotizado mirando la calle ya desde hace un rato”, sin saber que decir( o sin poder) porque aunque quisiera responder no podía articular palabra alguna, no recordaba ni su nombre, cuando escuchó de pronto que le volvían a pasar la voz, ya no de una manera amorosa, sino de una manera preocupada, exaltada, escuchó a lo lejos casi a los gritos una voz que lo llamaba por su nombre: Alfonso!, Alfonso!, justo en ese momento recordó su nombre, lo que no recordaba era el lugar en donde estaba, el mueble, la televisión, la habitación pintada de crema, las cortinas, nada, no recordaba nada, volteó y casi por instinto de supervivencia respondió en forma de pregunta Si? Temeroso sin saber muy bien que le habían preguntado, la chica lo miró extrañada, analizando un poco la situación, con esa mirada que tienen las mujeres cuando saben que algo anda mal mucho antes de que alguien se lo cuente, ella volvió a formular la pregunta pero ahora de manera más pausada mientras analizaba los gestos y movimientos de Alfonso, volvió a decir: quieres salir?, Alfonso solo dijo no, sabiendose analizado y juzgado sin saber muy bien que estaba sucediendo.
Cerró los ojos esperando que ese parpadeo le diera respuestas, como se llamaba esa hermosa mujer que estaba sentada a su lado, pero lo más extraño era que no sabía cómo es que tenía ese sentimiento de amor infinito hacia ella, como es que en estos pocos segundos que se ha percatado de su existencia ya siente que no se puede separar de ella, como es que llegó allí.
Me habré quedado dormido?, esto será un sueño?, que me está pasando?, eran algunas de las cosas que se preguntaba, mientras intentaba recordar el nombre de la chica con la que compartía amablemente esa habitación, de pronto con instinto natural paso el brazo por encima de su cabeza y la abrazo, ella como un acto reflejo apoyó la cabeza en su pecho y volvió a concentrarse en la película que estaban pasando en la televisión.
Que era ese sentimiento tan profundo que sentía y porque no recordaba el nombre de esa mujer, la única certeza que Alfonso tenía era que no quería nunca alejarse de ese lugar, se sentía feliz, pleno, completo, volvió a posar la mirada en la ventana que lo llamaba como una prenda que ves a través del escaparate y que no te deja de llamar hasta que la compras, decidió anunciar que iba a salir, dijo en voz alta y casi sin saber porque, voy a salir un momento utilizando la excusa de comprar algo en la bodega de la esquina para seguir viendo la película, ella lo miró y le pidió un bolsa de papas, Alfonso se levantó del mueble, se puso la casaca, abrió la puerta y salió.
Sonó un ruido seco y abrió los ojos, de pronto se encontró echado boca abajo en una cama tamaño queen, no sabía que hacer, miró a la izquierda y estaba la mesa de noche con su lámpara estacionada, miró a la derecha y estaba ella, pero de ella si se acordaba, se llama Claudia, su pareja ya hace casi 8 años, de pronto se lleno de un sentimiento de ansiedad, de duda, no sabía que sucedía, había soñado lo que sintió? porque el sentimiento fue tan real, será todo una ilusión, porque se siente decepcionado?, porque de pronto se siente solo?, no supo nunca como se llamaba ese ángel por el que tanto amor sintió sin saber porque, miró el reloj de la mesa de noche que marcaba las 3:11am, tomo un poco de agua y volvió a cerrar los ojos para intentar conciliar el sueño, al cerrar los ojos la volvió a ver, abrió asustado los ojos, exaltado saltó de la cama en medio de la oscuridad de la habitación, no supo que hacer por unos instantes y decidió volver a acostarse y cerrar los ojos, quería saber más de ella, quería conocerla, ser parte de su vida, ella le tendió la mano y lo recibió, sin saber si es esta o si es otra vida, Alfonso se entregó.
La luz lo despertó sin avisar, las cortinas corridas con maldad anunciaban un nuevo día, el frío que calaba en los huesos anunciaban un invierno crudo y salvaje, miró a la izquierda y se asustó, no estaba la mesa de noche con su lámpara, la cama no era tamaño queen, afuera está nevando, ese no era su habitación, o si? , se levantó de la cama buscando señales de vida por ahí, pero no había nadie, la casa estaba vacía, caminó inspeccionando el lugar, la casa contaba con 2 habitaciones, 2 baños, una sala y un comedor decorada modestamente, una televisión en la sala, pero ninguna foto, nada que le diga algo de donde está o con quienes vivía, Alfonso no sabía muy bien lo que pasaba aún.
Miró el reloj de la sala que marcaba las 9:20am, se acercó a la cocina y sobre la mesa encontró una nota que decía: “ vuelvo a las 3pm, Joaquina”.
Quien era Joaquina?, será la hermosa mujer con la que estuvo viendo una película la noche anterior, donde estaba Claudia?, que hacia en esa casa que no conocía pero que no le resultaba extraña, más bien la sentía acogedora y cercana, está será mi casa se dijo, está será mi vida, se sentó a esperar en el mueble de la sala a que regrese Joaquina, encendió la televisión y se puso a ver un partido de fútbol repetido que estaban transmitiendo.
El portazo lo despertó sin aviso y sin perdón, alguien lo llamo desde afuera de la habitación: Alfonso!, Alfonso estás??...tardó en responder, una vez más no sabía dónde estaba, miro el reloj aparcado en la mesa de noche que le indicaba que eran las 4 de la tarde, se abrió la puerta de la habitación y era Claudia que se acercaba a saludarlo con un beso en la boca y el con sentimiento de decepción que felizmente ella no noto le dio un beso insulso y desolado, una vez más Alfonso no sabía que había sucedido y perdió la esperanza de poder conocer a Joaquina o de saber por lo menos quien era la chica de la nota.
Terminaron de cenar, lavaron los platos y Alfonso se sentó en la sala con su libro para por fin y una vez por todas acabarlo y así poder empezar con uno nuevo, paso la última hoja del libro y de pronto alguien lo samaqueaba sin cesar y lo despertaba, con ojos soñolientos miro hacia al frente y estaba ella mirándolo como un ángel, mientras ella le decia con voz tierna te quedaste dormido, el almuerzo está servido traje pollo del supermercado, se sentaron comieron en silencio, cuando de pronto y para romper el hielo Alfonso pregunta, Joaquina sabes de dónde viene tu nombre? y ella le respondió si, mi mamá me contó cuando era pequeña su significado, no lo recuerdas? tu también estabas allí, estábamos tomando desayuno los 3, Alfonso solo atino a responder que si recordaba el momento cuando realmente no era cierto, mil preguntas se amontonaban en su cabeza, pero la que más se repetía era, será mi hija?, trató de mantenerse calmado lo mejor posible, la miro a los ojos y cambio de tema rápidamente, preguntandole a donde había ido, Joaquina mirándolo divertida le dijo creo que te estás haciendo viejo, ayer te conté que tenía que salir con una amiga para acompañarla a hacer unas compras, en ese momento el corazón de Alfonso se llenó de alegría, por fin supo porque sentía un amor tan profundo por esa mujer, por fin supo porque no se quería alejar de ella, porque era su hija, su sangre, su vida.
Alfonso aún anonadado tenía que resolver algunas incógnitas sobre la situación descubierta, por ejemplo tenia que saber cómo se llama su madre y no se le ocurrió nada mejor que preguntar si extrañaba a su mamá a lo que Joaquina le dijo que no, porque se veían una vez a la semana y que de esa forma era mejor para todos, en el transcurso del día Alfonso también descubrió que en esa casa solo vivían los dos y que Joaquina trabajaba una clínica como doctora con especialidad en pediatría.
Sonó la alarma con ese cucú tan horrendo que despertaría a un oso en invernación, eran las 8 de la mañana y Claudia ya estaba lista para salir al trabajo, Alfonso se despidió de ella, cerró la puerta y no pudo contener el llanto, había perdido a su hija, tenía miedo de no volver a verla nunca más, así pasaron unos días, Alfonso no sabía que hacer, dormía pero no la veía, sin saber muy bien que cosa era real y que cosa no, Alfonso lleno de angustia y tristeza pasaba los dias, unos días que lo mataban lentamente.
Una noche mientras hablaba con Claudia y terminaba de leer un libro(los renglones torcidos de Dios) de pronto se quedó dormido y al cerrar los ojos la vio de nuevo, estaba allí, saltó del susto y se puso de pie en plena habitación oscura, sin saber que hacer, nervioso por la situación no quería volver a dormir, no quería volver a sentir ese sentimiento de pérdida que lo angustio durante muchos días, al fin había vuelto a la normalidad, a su vida junto a Claudia, pero el sentimiento de amor y de alegría pudo mas, se volvió a acostar y ella le tendió la mano, lo acercó, sus ojos le decían que no quería que la abandonen nunca mas, Alfonso se entregó a ese sentimiento infinito de amor puro y sincero que solo entienden los padres y que el no quería abandonar, no sabia si era está su vida o si era parte de un sueño hermoso de otra persona pero Alfonso lleno de esperanza deseando volver a estar con ella cerró los ojos y nunca más despertó.